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MINIMALISMO

Al costado, casi al límite del colchón con el suelo, así duermo, y no es por no tener una cama suficientemente grande para dos cuerpos y que entran tres. Pero es mi forma de dormir. Ese pedacito, absurdamente incómodo –para muchos- a mí me alcanza.  Con los años creé una preciosa envoltura para mi cuerpo, y después de atornillarme los huesos, necesito menos y me amo un poco más. Aprendí a visibilizar a través de las diferentes ventanas el movimiento de la vida, me despojé de toda la ropa que llevaba en las valijas, mi humanidad solo continua con la vida sin una sola idea de hacia dónde va, pero con la certeza de quien quiere que la acompañe, no boicotearme y escuchar más seguido a mi voz interior, soltando y en continuidad. Una vida de levantarme en todas las horas de las madrugadas que no quise, a veces sintiendo que se paraba mi cuerpo y otras veces que mi alma se salía a vomitar de lo insoportable que le parecía la mente, ambas tuvieron que calmarse para volver a convivir. El d...

HEDONISTA

  La corona de laureles de la victoria acaban de ponerse en las cabezas de los dioses que dirigen el tiempo, estoy ahí a la par tuya resplandeciendo, tomas mi mano con suavidad y fuerza me sigues sonriendo cuando todos los ojos están puestos encima de los dos, nadie puede detener la cara de un hombre enamorado. Agarro tu cuerpo con dureza, te beso mientras envío la cura a los días oscuros y dejo atrás aquella frustración de no tener un camino. No quiero volver a sentirme sin ninguna dirección, quiero despertarme en las mañanas con la luz del sol resplandeciendo entrando desde nuestra ventana, quiero sentir tu cara mirándome cerca, tus brazos acorralándome hacia tu cuerpo. No dependen mis días buenos de otro ser -eso lo tengo claro- pero, no puedo evitar sentir que por hoy lo único que necesito para poder sentirme viva es este hedonismo ambiguo que se mezcla con la empatía de nuestros cuerpos.

IMPREVISTOS

Como suspendida en el aire, en un momento cualquiera pero consciente de mi existencia, mi mente comenzó a buscar a gran velocidad entre las escasas imágenes que conformaban el archivo visual de mi memoria, una especie de historial de vivencias marcadas todas con un mismo significado que terminaba confirmando, pero en este año que se termina surgió un imprevisto: por primera vez sentí en carne y hueso que mi vida era prestada, que un movimiento en falso bastaba para que ya no pudiera estar y abrazarla.   Intento recordar los motivos por lo que llegué hasta aquí con mi vida, de irme a vivir a Italia y del Etna trayéndome de vuelta, de intentar suicidarme a que me salvara el hombre de mi vida para que naciera Ella. De aquella carrera que no terminé y que me llevó a otra para afianzarme con fuerza y experiencia durante casi 20 años. De armar y desarmar valijas. De emprender. De perder. De Encontrarme. De llorar mares y reír cielos. De despedir a mi abuelo. De aceptar su ausencia. De no...

FRÁGIL

  “La vida es una frágil rama que se mece sobre un abismo”. - Zapatos italianos (2006) de Henning Mankell Nada absolutamente nada me preparó para este momento, éstos últimos días han sido un cúmulo de emociones, emociones adversas principalmente, sin embargo ha habido de todo, y siento que se me acaba el tiempo y también las fuerzas. Hoy me sentí débil y cobarde a pesar de toda esa seguridad emocional que intento transmitir, este miedo está tan a flor de piel que se quiebra con la primera copa de vino, con un abrazo o con un “te quiero” telefónico. Cómo te explico éste miedo a no regresar para verte crecer, éste dolor asfixiante de pensar en cómo te puedas sentir si yo no estuviera ahí para un gran día de tu vida, de no estar ahí para sostenerte cuando se te venga el mundo encima. O de que me olvides, quizás. Nada absolutamente nada me preparó para este momento, estoy tratando de encontrar las palabras para poder explicarlo. Cómo te explico que ya sé que esto es parte de la ...

ETIQUETAS

La historia está llena de héroes que nunca llegaron a los libros, personas que lucharon por sus familias y que son recordados en sus casas porque ni siquiera en la puerta de al lado conocen su historia. Yo conocí a uno de esos héroes, lo conocí a la mitad de su vida, lo conocí en su retiro y en su mejor faceta, lo conocí sabio y con una fortaleza que derribaba paredes –si se lo proponía-, un ser que se ubicaba después del prójimo para cuidarte la espalda, un padre atento, un abuelo que predicaba con su ejemplo. Un soñador.    Pero mi vida adulta, además de años me trajo ver que a aquel soñador se le escapaban los días entre los dedos, un ser incapaz de abrir los puños y desperdiciar los minutos pensando «qué hubiese pasado». No, él no se guardaba nada, y si lo hizo, fue por cordialidad. La letra con la que escribía sus días comenzaba a torcerse, por lo que sintió la necesidad de poner un punto y aparte. Se acercaba a esa parte de la vida en la que cada decisión construye un re...

LOS OBEDIENTES

Son las doce horas de un día laboral que parece inacabable, llevo mi cuerpo vestido y mi cincuenta por ciento de cara también, transitando el centro al reencuentro con unos clientes.  Subo y bajo escaleras, hasta la calle, vamos todos sincronizados a un reloj imaginario, que no marca horas, marca ritmos cardíacos. Somos rápidos porque la cabeza nos dice que llegamos tarde, así que obedecemos.  Cientos de semejantes se cruzan, unos corriendo, otros más despacio, hay tanta gente con planes, con prisa y precisión que apenas puedo moverme y todo se vuelve una lucha de pisotones en busca de espacio libre en un campo de batalla casi pegajoso.  Al cabo de un rato proseguimos la marcha de las botas, y llegamos a otro lugar donde se concentra el gentío. No entendemos nada hasta que el oído nos trasmite una vibración que nos impulsa a agitarnos. Esa vibración es música, un loquito con  Seven days in sunny June de Jamiroquai en sus parlantes que parece encantarnos. La música e...

RUTINA

Otro día más que termina, así como las ansias de verte que al paso de las horas se nublan con rapidez, se pierden entre las estrellas, y elijo perderme con ellas para por fin entregarme a tus brazos. Hoy no quiero tu compasión, no me cures las heridas. No hables, no hablemos. Eso nos distrae de lo urgente. Posa tu cabeza sobre mis piernas mientras escuchamos aquella misma canción. Un último indulto a la melancolía del fin del día, de la jornada agria, lejos de tus labios, de tus manos, de tu olor. Matemos al día, olvidemos la rutina y las preocupaciones, que el alma –dicen- no entiende de riquezas ni bondades. Y a mi corazón -si te soy sincera- únicamente le importan los orgasmos. Contigo.