Ir al contenido principal

ALEJARSE

 

Vos, yo y un resultado.

Miedo.

Miedo de saber, miedo de certeza.

Ensordecidos te sostengo, me tienes de pie a tu lado con armadura, lanza y espada para cualquier batalla. Me tienes, te tengo.

Dolor.

Duele verte así. Duele la vida que no planeamos.

Y me alejo.

Me alejo para cobijarte.

Me alejo para reservarte mi existencia.

Me alejo para amarte cada segundo y en cada latido de tu corazón.

No es fácil alejarse del mundo, ni siquiera por un momento, con todas sus exigencias, su ruido y su desorden.

Me alejo para meditar sobre la vida que no soñamos, para subordinar la voluntad y ordenar las prioridades.

Me alejo por respeto al silencio y dedicarme a escucharte.

Me alejo para protegernos del exterior y ofrecerte oxígeno puro para tus pulmones.

Me alejo por respeto al tiempo, y acá el tiempo pasa lento, tanto que casi no existe, pero llevo conmigo reservas de paciencia para soportar más de un berrinche y de una puteada.

No es fácil. Nadie prometió lo contrario.

Me alejo para construir una fortaleza que abrace mi cuerpo y así mantenerte a salvo.

Me alejo para al fin romper la pared de la cobardía y la impotencia.

Me alejo para que no se me olvide que la fe viene de Dios y no de charlatanes.

Me alejo del mundo pero me quedo con vos, hasta el fin y para siempre.